La sinfonía del tiempo: Los imperdibles del SIAR Summer 2026

La sinfonía del tiempo comienza cuando dejamos atrás el caos de la ciudad y cruzamos el lobby y nos encontramos despampanante patio del Four Seasons Mexico City. Un oasis inesperado donde el tiempo parece ralentizarse.
El sonido de la fuente.
La luz filtrándose entre las arcadas coloniales.
El murmullo de conversaciones que mezclan idiomas, historias y obsesiones.
Aquí, cada detalle está pensado para recordarnos que el lujo no es exceso, sino experiencia.
Un espacio donde la arquitectura, la hospitalidad y la precisión conviven con naturalidad, el escenario perfecto para del SIAR Summer, el ritual anual que reúne a quienes entienden que la relojería es mucho más que un instrumento.
Porque la relojería no es un objeto.
Es un lenguaje.
Y ese lenguaje encuentra su recinto perfecto una vez al año.
Desde hace más de dos décadas, el SIAR alimenta ese sonido.
Un ritual donde tradición y disrupción conviven.
Donde la herencia dialoga con lo inesperado.
Un escaparate donde las grandes casas comparten espacio con the new cool kids on the block.
Aquí, algunas de las marcas que redefinen el presente y el futuro de la relojería que no te puedes perder este 26 al 28 de Mayo.
Ressence, tiempo reinventado

Fundada en 2010 por el diseñador industrial Benoît Mintiens, Ressence nació con una pregunta radical:
¿Y si dejamos de leer el tiempo como lo hemos hecho durante siglos?
La marca belga rompió con las manecillas tradicionales para introducir un sistema orbital patentado donde los discos giran entre sí en una coreografía constante.
Su innovación no es solo estética.
El famoso ROCS (Ressence Orbital Convex System) crea una experiencia intuitiva y dinámica del paso del tiempo, mientras que sus relojes hacen que las indicaciones parezcan flotar bajo el cristal, reduciendo reflejos y mejorando la legibilidad incluso bajo el agua.




Crédito: Ressence Media Kid
Ressence representa el cruce entre diseño industrial, tecnología y alta relojería.
Es el futuro visto desde el presente.
Pecqueur Motorists — la mecánica del movimiento

Inspirada en el ingeniero francés Onésiphore Pecqueur, pionero del diferencial automotriz, esta casa independiente conecta dos mundos obsesivos:
la relojería y la ingeniería automotriz.

Sus piezas integran complicaciones como GMT dual con arquitectura mecánica inspirada en sistemas de transmisión, motores de carreras y precisión motriz.
Cada reloj es una metáfora del movimiento:
velocidad, torque, sincronía.
Para quienes entienden que la emoción también se mide en revoluciones por minuto.
Hautlence, arquitectura mecánica
Nacida en Neuchâtel en 2004, Hautlence se propuso redefinir la manera de mostrar el tiempo, inspirándose en mecanismos ferroviarios y diseño arquitectónico.

Cadenas, retrógrados, esferas flotantes.
Indicaciones que desafían la tradición.


Más que relojes, crean estructuras mecánicas tridimensionales.
Cada pieza es una instalación cinética en miniatura.
Hautlence pertenece a la nueva generación de independientes que no buscan competir con la historia…
sino expandirla.
Lederer Timepieces, la obsesión por la precisión

Bernhard Lederer lleva más de 40 años investigando la ciencia de la cronometría.
Su enfoque es casi académico: analizar, reconstruir y perfeccionar las leyes mecánicas del tiempo.


Su famoso y los sistemas de fuerza constante buscan una precisión extrema, inspirados en maestros como Breguet y George Daniels con piezas exquisitas que destellan clase y elegancia.
No es espectáculo.
Es investigación.
Lederer representa la relojería como laboratorio.
Como disciplina científica.
El SIAR es comunidad
El SIAR no es solo un evento.
Es un espacio donde coleccionistas, curiosos, diseñadores y soñadores coinciden.
Ese tic tac imperdible de tuercas, engranes y manecillas que nos envuelve y nos acurruca a quienes vivimos fascinados por la precisión y la emoción.
A quienes desnudamos los mecanismos pieza por pieza, entendiendo su lógica, su arquitectura y su poesía.
Para los disparatados de las complicaciones.
De los colores, los pesos, las texturas y los sonidos.
Y cuando hablamos de ello, el tiempo deja de existir.
Un lugar donde el lujo deja de ser estatus y se convierte en conversación.
Donde el tiempo no se mide, se comparte.
Porque, al final, no venimos solo a ver relojes.
Venimos a disfrutar el tiempo.
